Como cada año, septiembre nos pilla descansados y a muchos, incluso morenos.
Es el principio, igual que en enero, de nuevos ánimos y proyectos. No tomamos las uvas ni bebemos champán para celebrarlo, pero aún queda ese recuerdo veraniego de los días que no acaban y las terracitas al sol. Aún podemos salir a la calle sin abrigo y pasear mientras pensamos en el nuevo año que vuelve a empezar.
En septiembre, Madrid se despierta cada día temprano para ir a trabajar, se lava los dientes y sale de casa para llegar a su hora. Los nuevos proyectos que en verano se quedaron inacabados están a punto de salir a la luz, y esperando ese momento pasamos los días sonriendo, porque sabemos que el nuevo curso empieza con varios ases metidos en la manga...
viernes, 4 de septiembre de 2009
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Pero bueno qué pasa que aquí no comenta nadie???
ResponderEliminarno me parece bien...que sé que hay muchos que leéis estas entradas que poco a poco hacen que nos expresemos un poquito más si cabe, pero pcoos son los que escriben.....
indignada estoy...
en finn
os quiere
Pitita